sábado, 11 de octubre de 2014

¿Cuál es tu opinión sobre utilizar Las redes sociales en la escuela y las medidas de seguridad que hay que considerar?


“La escuela es una parte de la socie­dad y la socie­dad cada vez emplea más las redes socia­les. Por lo tanto, debe­mos seguir esta iner­cia y no sólo emplear­las sino tam­bién orien­tar a los apren­di­ces en su buen uso”, ase­gura el autor.

 La mayo­ría de los edu­ca­do­res que tra­ba­jan con estu­dian­tes de secun­da­ria y nivel medio son cons­cien­tes de la par­ti­ci­pa­ción de los jóve­nes en las redes socia­les, pero pocos están pre­pa­ra­dos para tra­tar con ellos el tema. Exper­tos como Nancy Willard ana­li­zan los ries­gos y bene­fi­cios de tales sitios, así como el papel de las escue­las para ofre­cer  un enfo­que inte­gral que res­ponda a las nece­si­da­des de los estu­dian­tes en Internet.
Las redes socia­les en línea son un nuevo fenó­meno que con­siste en un entorno donde los jóve­nes regis­tran per­fi­les que pro­por­cio­nan infor­ma­ción per­so­nal y fotos. Con ellos hacen cone­xio­nes o enla­ces con otros miem­bros que com­par­ten intere­ses, a los que gene­ral­mente se les llama Ami­gos. Los miem­bros de la red par­ti­ci­pan en una gran varie­dad de for­mas de comu­ni­ca­ción y de inter­cam­bio de infor­ma­ción. Éstas pue­den incluir pági­nas web per­so­na­les, blogs y gru­pos de discusión.
Gene­ral­mente, los sitios de redes socia­les sue­len rela­cio­narse con dis­tin­tas pro­ble­má­ti­cas. Sin embargo, en reali­dad los mis­mos sitios no sue­len ser el pro­blema. Basta exa­mi­nar los sitios y ver los acuer­dos de usua­rio o Términos, que tie­nen como obje­tivo prohi­bir las acti­vi­da­des per­ju­di­cia­les. Pero con los cien­tos de miles  –o millo­nes–  de miem­bros regis­tra­dos, las redes socia­les no pue­den impe­dir par­ti­ci­par en el lla­mado efecto can­guro. Este fenó­meno se trata de un fil­tro de pro­tec­ción para impe­dir que entren meno­res de edad, o per­so­nas que no tie­nen auto­ri­za­ción a los con­te­ni­dos publi­ca­dos en estas redes.

Las preo­cu­pa­cio­nes
Las redes socia­les son entor­nos muy atrac­ti­vos para los ado­les­cen­tes, así como para los adul­tos. Estos sitios pre­sen­tan opor­tu­ni­da­des para la auto-expresión y crea­ción de amis­ta­des. La juven­tud –lla­mada el tiempo del juego–  puede desa­rro­llar en estos entor­nos habi­li­da­des que serán la base para el éxito pro­fe­sio­nal en el sigloXXI. Eso ocu­rre con muchos ado­les­cen­tes que se con­du­cen de forma segura y res­pon­sa­ble en dichas comunidades.
Sin embargo, exis­ten preo­cu­pa­cio­nes legí­ti­mas sobre la par­ti­ci­pa­ción de los jóve­nes en estos sitios. Esas preo­cu­pa­cio­nes se basan en tres fac­to­res básicos:
1.       Los sitios están atra­yendo a muchos ado­les­cen­tes, algu­nos de los cua­les no están haciendo una buena elección.
2.      Muchos padres no están pres­tando aten­ción a lo que sus hijos publi­can en los sitios.
3.      Los depre­da­do­res sexua­les  –y pro­ba­ble­mente des­co­no­ci­dos peli­gro­sos– se sien­ten atraí­dos por los luga­res donde los ado­les­cen­tes no están haciendo una buena elec­ción y los adul­tos no están pres­tando atención.
Algu­nos ado­les­cen­tes se dedi­can a acti­vi­da­des peli­gro­sas o irres­pon­sa­bles que incluyen:
·         Divul­ga­ción inse­gura de infor­ma­ción per­so­nal: Pro­por­cio­nan infor­ma­ción per­so­nal poten­cial­mente peli­grosa o dañina. Muchos ado­les­cen­tes pare­cen no tener cono­ci­miento de que lo que publi­can en estas comu­ni­da­des es público, poten­cial­mente per­ma­nente y acce­si­ble por cual­quier per­sona en el mundo.
·         Adic­ción: Algu­nos usua­rios gas­tan una can­ti­dad exce­siva de tiempo en línea, lo que desemboca en la falta de com­pro­mi­sos salu­da­bles en las prin­ci­pa­les áreas de su vida.
·         Com­por­ta­miento sexual de riesgo: Los jóve­nes corren el riesgo de ser sedu­ci­dos por un depre­da­dor sexual o una red de por­no­gra­fía infan­til. Algu­nos usua­rios publi­can mate­rial sexual­mente suges­tivo, por­no­gra­fía infan­til de auto-producción, o rea­li­zan cone­xio­nes con otros ado­les­cen­tes con fines sexua­les –acti­vi­dad cono­cida como gancho-ups por el tér­mino hung-up en inglés.
·         Cyber­bu­ll­ying: Con­siste en ser cruel con los demás mediante el envío o la publi­ca­ción de mate­rial dañino, ya sea en línea o a tra­vés de un telé­fono celular.
·         Comu­ni­da­des peli­gro­sas: Los usua­rios corren el peli­gro de rea­li­zar cone­xio­nes con otros jóve­nes o adul­tos en situa­ción de riesgo, lo cual puede resul­tar en una falsa creen­cia com­par­tida sobre la ade­cua­ción de acti­vi­da­des poten­cial­mente muy dañinas.



Las redes socia­les han per­mi­tido a la huma­ni­dad cre­cer y pros­pe­rar. Este fenó­meno ya exis­tía desde la edad de pie­dra, cuando los hom­bres de las caver­nas com­par­tían entre sí el cono­ci­miento que tenían de los ali­men­tos, o cuando los reyes de la Edad Media compartían la infor­ma­ción de las adua­nas, las invi­ta­cio­nes del matri­mo­nio y las decla­ra­cio­nes de gue­rra. La gente siem­pre se ha reunido en gru­pos en fun­ción de nece­si­da­des, obje­ti­vos, creen­cias e intere­ses comu­nes. Es a tra­vés de la comu­ni­ca­ción –escrita u oral–  que los avan­ces del grupo o indi­vi­duo esta­ble­cen el marco para la crea­ción de redes sociales.
Una red social es una estruc­tura social hecha de nodos (que gene­ral­mente son indi­vi­duos u orga­ni­za­cio­nes) que están vin­cu­la­dos por uno o más tipos espe­cí­fi­cos de rela­cio­nes. Estos nexos pue­den ser valo­res, visio­nes, ideas, inter­cam­bios finan­cie­ros, ami­gos, parien­tes, enla­ces entre webs, rela­cio­nes sexua­les, trans­mi­sión de enfer­me­da­des (epi­de­mio­lo­gía), o rutas aéreas, entre otras.


¿Qué pue­den hacer las escuelas?

Es nece­sa­rio un enfo­que inte­gral para res­pon­der a los estu­dian­tes sobre el acceso a Inter­net. Este enfo­que requiere:
1.       Una polí­tica clara con un fuerte enfo­que al valioso uso edu­ca­tivo de la Inter­net. La política debe ser apo­yada por pro­gra­mas de estu­dios y desa­rro­llo pro­fe­sio­nal, así como una clara expec­ta­tiva de que todos los estu­dios con Inter­net deben ser de alta cali­dad, e incluir acti­vi­da­des de ins­truc­ción bien planificadas.
2.      Res­pon­der a la nece­si­dad del estu­diante de tener un uso res­pon­sa­ble de la Inter­net con un segui­miento téc­nico eficaz.
3.      Las escue­las deben con­si­de­rar una revi­sión com­pleta de las polí­ti­cas de ges­tión del uso de Inter­net y sus prác­ti­cas. Una eva­lua­ción de las nece­si­da­des y la eva­lua­ción del uso de la Inter­net podría pro­por­cio­nar infor­ma­ción útil. El per­so­nal de segu­ri­dad de la escuela debe par­ti­ci­par en este proceso.
La escuela es una parte de la socie­dad y la socie­dad cada vez emplea más las redes socia­les. Por lo tanto, debe­mos seguir esta iner­cia y no sólo emplear­las sino tam­bién orien­tar a los apren­di­ces en su buen uso.
Para ello vamos a tra­tar  de enten­der las poten­cia­li­da­des de las redes socia­les de apren­di­zaje y la crea­ción de nue­vos mode­los cen­tra­dos en el alumno. Esta idea pro­pone que los estu­dian­tes sigan par­ti­ci­pando mediante la iden­ti­fi­ca­ción de las rutas más intere­san­tes y rele­van­tes para ellos.
No sólo debe­mos ofre­cer una amplia gama de opcio­nes de pro­gra­mas socia­les, sino tam­bién dise­ñar redes de apren­di­zaje. Esto con el obje­tivo de pro­por­cio­nar a nues­tros jóve­nes un espa­cio fuera de la pro­gra­ma­ción estruc­tu­rada para explo­rar sus pasio­nes con el apoyo de sus com­pa­ñe­ros y mentores.
Invo­lu­crar a nues­tros estu­dian­tes más allá de las limi­ta­cio­nes de tiempo y espa­cio de las cla­ses, por un lado nos per­mite con­ti­nuar tra­ba­jando con ellos durante toda la semana. Pero, ade­más, les da la inva­lua­ble opor­tu­ni­dad de com­par­tir expe­rien­cias ocu­rri­das fuera del aula con la comu­ni­dad de aprendizaje.
El reto que se nos pre­senta es dar­les la posi­bi­li­dad de com­par­tir cons­tan­te­mente sus intere­ses y acti­vi­da­des ocu­rri­das en otros luga­res para retra­tar de manera más com­pleta a los alum­nos. Si lo con­se­gui­mos logra­mos cono­cer más el per­fil de nues­tros estu­dian­tes, podre­mos crear nue­vas opor­tu­ni­da­des para todos y así faci­li­ta­re­mos su apren­di­zaje. Como los alum­nos tie­nen más conec­ti­vi­dad y acceso a los recur­sos tec­no­ló­gi­cos que nunca, otro reto es desa­rro­llar nue­vas prác­ti­cas y herra­mien­tas para apo­yar­los en la forma de admi­nis­trar sus opor­tu­ni­da­des de aprendizaje.
 

En resu­men.

Las redes sociales son de gran utilidad en a actualidad, ya que por medio de ellas en uso escolar sirven para enviar tareas, hacer investigaciones y también para estar en contacto con los compañeros de la escuela, pero a la vez son un gran distractor, como el Facebook por ejemplo, ya que esta red social también expone a las personas que lo usan para publicar fotos y lugares en los que están, que son lo que más llama la atención a las personas que se dedican al secuestro o la extorción.
Las medidas de seguridad que se pueden tomar es solo utilizar a conciencia la redes sociales para no exponerse a personas malas y sobre todo cuidar la información que se maneja para que no se le dé un mal uso para que nadie salga perjudicado.


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